Los muros de Jericó
Jos 6, 1-25
El Señor le dijo a Josué cómo tomar Jericó: rodear la ciudad durante siete días con el Arca y las trompetas. Al séptimo día el pueblo gritó, y las murallas cayeron. Rajab y su familia se salvaron. Jos 6, 1-25

La historia, con nuestras palabras
Jericó tenía las puertas cerradas por miedo a los israelitas. Nadie se atrevía a salir ni a entrar. Jos 6, 1
El Señor le dijo a Josué que le entregaba Jericó, con su rey y sus guerreros. Jos 6, 2
Le mandó que los hombres de armas dieran una vuelta a la ciudad cada día, durante seis días. Jos 6, 3
El séptimo día, los sacerdotes irían con siete trompetas delante del Arca de la Alianza, el cofre sagrado del pueblo. Ese día darían siete vueltas a la ciudad. Jos 6,…
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Jos 6, 1-25
1Entretanto Jericó estaba cerrada y bien pertrechada por temor de los hijos de Israel, y nadie osaba salir ni entrar. 2Mas el Señor dijo a Josué: Mira; yo he puesto en tu mano a Jericó y a su rey y a todos sus valientes. 3Dad la vuelta a la ciudad una vez al día todos los hombres de armas. Y haréis esto por espacio de seis días. 4Y al séptimo tomen los sacerdotes siete trompetas de las que sirven para el jubileo, y vayan delante del Arca del Testamento, y en esta forma daréis siete vueltas a la ciudad, tocando los sacerdotes sus trompetas; 5y cuando se oiga su sonido más continuado y después más cortado, e hiriere vuestros oídos, todo el pueblo gritará a una con grandísima algazara, y caerán hasta los cimientos los muros de la ciudad por todas partes, y cada uno entrará por la que tuviere delante. 6Con esto Josué, hijo de Nun, convocó a los sacerdotes y les dijo: Tomad el Arca del Testamento, y otros siete sacerdotes tomen siete trompetas de las del jubileo, y vayan delante del Arca del Señor, 7Dijo asimismo al pueblo: Id y dad vuelta a la ciudad armados, yendo delante del Arca del Señor. 8Luego que Josué acabó de dar sus órdenes, comenzaron los sacerdotes a tocar las siete trompetas delante del Arca del Testamento del Señor, 9Y todo el ejército armado marchaba en la vanguardia: el resto de la gente seguía detrás del Arca, y las trompetas resonaban por todas partes. 10Mas Josué había mandado al pueblo, diciendo: No gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta tanto que llegue el día en que os diga: Gritad, y dad voces. 11De esta manera el Arca del Señor rodeó la ciudad una vez el primer día, y volviéndose al campamento, se mantuvo allí. 12Al día siguiente levantándose Josué muy temprano, tomaron los sacerdotes el Arca del Señor, 13Y siete de ellos siete trompetas, de que se sirven en el jubileo, e iban delante del Arca del Señor, andando y tocando las trompetas, precedidos de la gente armada; mas el resto del pueblo seguía detrás del Arca, y resonaban las trompetas. 14De esta suerte rodearon la ciudad una vez el segundo día, y se retiraron a los reales. Así lo hicieron seis días. 15Pero al día séptimo, levantándose muy de mañana, dieron siete vueltas a la ciudad, según estaba ordenado. 16Y cuando los sacerdotes, a la séptima vuelta, tocaron las trompetas, dijo Josué a todo Israel: Alzad el grito; porque el Señor os ha entregado la ciudad; 17y sea esta ciudad y todo lo que hay en ella, anatema sacrificado al Señor. Sola Rahab la ramera quede viva con todos los que están en su casa; por cuanto ocultó los exploradores que enviamos. 18Ahora vosotros guardaos de tocar cosa chica ni grande, contraviniendo a las órdenes dadas; para no haceros reos de prevaricación, y no envolver a todo el campamento de Israel en la culpa, y llenarle de turbación. 19Mas todo lo que se hallare de oro y plata y de utensilios de cobre y hierro, sea consagrado a Dios, y guardado en sus tesoros. 20Levantando pues el grito todo el pueblo, y resonando las trompetas, luego que la voz y el estruendo de ellas penetró los oídos del gentío, de repente cayeron las murallas, y subió cada cual por la parte que tenía delante de sí: y se apoderaron de la ciudad, 21Y pasaron a cuchillo a todos cuantos había en ella, hombres y mujeres, niños y viejos: matando hasta los bueyes y las ovejas, y los asnos. 22Y dijo Josué a los dos hombres que fueron enviados por exploradores: Entrad en la casa de aquella mujer pública, y sacadla con todas las cosas que son suyas, como se lo prometisteis con juramento. 23Y habiendo ellos entrado, sacaron fuera a Rahab, y a sus padres, hermanos, y a todos sus muebles y alhajas, y a toda la parentela, y los aposentaron fuera del campamento de Israel. 24Después abrasaron la ciudad, y cuanto en ella había, menos el oro y la plata, y los muebles de cobre y de hierro, que fueron consagrados para el erario del Señor. 25Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a toda la familia de su padre, y a todos los suyos, y se avecindaron en medio de Israel, como se ve en el día de hoy; por haber ella escondido a los exploradores enviados a reconocer a Jericó.
Biblia de Torres Amat (París, 1836), dominio público, con la ortografía de hoy. En cursiva, lo que añadió el traductor.
Para leer juntos
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