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Mapa de DiosAbrir el mapa

Elías en el monte Carmelo

1 Re 18, 20-39

El pueblo de Israel dudaba entre el Señor y Baal. En el monte Carmelo, Elías oró, bajó fuego del cielo sobre su ofrenda, y el pueblo reconoció que el Señor es el Dios verdadero. Después llegó la lluvia. 1 Re 18, 20-39

Elías en el monte Carmelo: recreación artística

La historia, con nuestras palabras

Era el tercer año de hambre. Dios le dijo a Elías que fuera a ver al rey Ajab, porque Dios iba a mandar lluvia. 1 Re 18, 1

Ajab reunió en el monte Carmelo a todo Israel y a los profetas de Baal. Baal era un dios falso, y sus profetas hablaban en su nombre. 1 Re 18, 19-20

Elías le preguntó al pueblo hasta cuándo iba a cojear hacia dos lados. Si el Señor era Dios, que lo siguieran; y si era Baal, que siguieran a Baal. 1 Re 18, 21

El pueblo no le respondió ni una palabra. 1 Re 18, 21 Elías les propuso una prueba. Cada uno pondría un buey sobre la leña, sin prenderle fuego. 1 Re…

El resto de la historia es parte de la suscripción.

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Así lo dice la Biblia

1 Re 18, 20-39

20Envió pues Ajab a llamar a todos los hijos de Israel, y congregó a todos los profetas de Baal en el monte Carmelo. 21Entonces Elías acercándose a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo habéis de ser como los que cojean hacia dos lados? Si el Señor es Dios, seguidle; y si lo es Baal, seguid a Baal. Mas el pueblo no le respondió palabra. 22De nuevo dijo Elías al pueblo: He quedado yo solo de los profetas del Señor; cuando los profetas de Baal son en número de cuatrocientas y cincuenta personas. 23Con todo, dénsenos dos bueyes; de los cuales escojan ellos uno, y haciéndole pedazos, pónganle sobre la leña, sin aplicarle fuego: que yo sacrificaré el otro buey, le pondré sobre la leña, y tampoco le aplicaré fuego. 24Invocad vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de mi Señor; y aquel Dios que mostrare oír enviando el fuego, ese sea tenido por el verdadero Dios. Respondió todo el pueblo diciendo a una voz: Excelente proposición. 25Dijo pues Elías a los profetas de Baal: Escoged para vosotros el buey, y comenzad los primeros, ya que sois en mayor número, e invocad los nombres de vuestros dioses, sin poner fuego a la leña. 26Ellos, tomando el buey que les fue dado, le inmolaron, y no cesaban de invocar el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Baal, escúchanos. Pero no se oía voz, ni había quien respondiese: y saltando sobre el ara que habían hecho, pasaban de una parte a otra. 27Siendo ya el mediodía, burlábase Elías de ellos, diciendo: Gritad más recio; porque ese dios quizá está en conversación con alguno, o en alguna posada, o de viaje: tal vez está durmiendo, y así es menester despertarle. 28Gritaban, pues, ellos a grandes voces; y se sajaban, según su rito, con cuchillos y lancetas, hasta llenarse de sangre. 29Mas pasado ya el mediodía, y mientras proseguían en sus invocaciones, llegó el tiempo en que suele ofrecerse el sacrificio, sin que se oyese ninguna voz, ni hubiese quien respondiera, ni atendiera a los que oraban. 30Dijo entonces Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí; y acercándose a él el pueblo, reparó el altar del Señor que había sido arruinado. 31Tomó doce piedras, según el número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien habló el Señor, diciendo: Israel será tu nombre. 32Y con dichas piedras edificó el ara o altar en el nombre del Señor; e hizo alrededor del altar una reguera, como dos pequeños surcos, 33y acomodó la leña; y dividiendo el buey en trozos, púsolos sobre la leña, 34y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y vertedla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo después: Hacedlo segunda vez; y habiéndolo hecho por segunda vez, añadió: Repetidlo aun por tercera. E hicieron lo mismo por tercera vez; 35de suerte que corría el agua alrededor del altar, y quedó la reguera llena de agua. 36Siendo ya el tiempo de ofrecer el holocausto, acercose el profeta Elías, y dijo: Oh Señor Dios de Abraham, y de Isaac, y de Israel, muestra hoy que tú eres el Dios de Israel, y que yo soy tu siervo, y que por tu mandado he hecho todas estas cosas. 37Óyeme, oh Señor; escúchame: a fin de que sepa este pueblo que tú eres el Señor Dios, y que tú has convertido de nuevo sus corazones. 38De repente bajó fuego del cielo, y devoró el holocausto, y la leña, y las piedras, y aun el polvo, consumiendo el agua que había en la reguera. 39Visto lo cual por todo el pueblo, postráronse todos sobre sus rostros, diciendo: El Señor es el Dios, el Señor es el Dios verdadero.

Biblia de Torres Amat (París, 1836), dominio público, con la ortografía de hoy. En cursiva, lo que añadió el traductor.

Para leer juntos

  1. El pueblo no sabía a quién seguir. ¿Qué cosas nos hacen dudar hoy entre Dios y otras cosas?
  2. Elías mojó su altar con agua antes de rezar. ¿Por qué crees que lo hizo?
  3. Para el niño: si estuvieras con Elías en el monte, ¿qué le pedirías a Dios?

¿Quiénes salen?

Elías.

¿Y luego qué pasó?

Dios en la brisa suave

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