Pentecostés
Hch 2, 1-13
Cincuenta días después de la Pascua, los discípulos estaban reunidos en una casa de Jerusalén. Vino del cielo un ruido como de viento, y aparecieron unas como lenguas de fuego sobre cada uno. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo. Hch 2, 1-13

La historia, con nuestras palabras
Después de la Ascensión de Jesús, los apóstoles oraban juntos, con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús. Hch 1, 14
Llegó la fiesta de Pentecostés, cincuenta días después de la Pascua, y estaban todos juntos en un mismo lugar. Hch 2, 1
De repente vino del cielo un ruido, como de un viento fuerte, y llenó toda la casa donde estaban. Hch 2, 2
Vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Hch 2, 3 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a…
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Hch 2, 1-13
1Al cumplirse pues los días de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar, 2cuando de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. 3Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos: 4entonces fueron llenados todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el Espíritu Santo ponía en su boca. 5Había a la sazón en Jerusalén judíos piadosos y temerosos de Dios, de todas las naciones del mundo. 6Divulgado pues este suceso, acudió una gran multitud de ellos, y quedaron atónitos, al ver que cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua. 7Así pasmados todos y maravillados, se decían unos a otros: ¿Por ventura estos que hablan, no son todos galileos, rudos e ignorantes? 8¿pues cómo es que los oímos cada uno de nosotros hablar nuestra lengua nativa? 9Partos, medos y elamitas, los moradores de Mesopotamia, de Judea, y de Capadocia, del Ponto, y del Asia, 10los de Frigia, de Panfilia, y del Egipto, los de la Libia, confinante con Cirene, y los que han venido de Roma, 11tanto judíos como prosélitos, los cretenses y los árabes, los oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios. 12Estando pues todos llenos de admiración, y no sabiendo qué discurrir, se decían unos a otros: ¿Qué novedad es esta? 13Pero hubo algunos que se mofaban de ellos diciendo: Estos sin duda están borrachos o llenos de mosto.
Biblia de Torres Amat (París, 1836), dominio público, con la ortografía de hoy. En cursiva, lo que añadió el traductor.
Para leer juntos
- Antes de que llegara el Espíritu Santo, los apóstoles y María estaban juntos, orando. ¿Por qué crees que esperaron así?
- Gente de muchos pueblos entendió el mismo mensaje en su propia lengua. ¿Qué nos dice eso de la Iglesia?
- Para el niño: si pudieras hablar todos los idiomas del mundo, ¿qué le contarías a la gente sobre Jesús?