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El maná en el desierto

Ex 16, 1-35

En el desierto, el pueblo tenía hambre y se quejaba. Dios les mandó cada mañana un pan del cielo, el maná, que comieron durante cuarenta años. La Iglesia ve en él un anuncio de la Eucaristía. Ex 16, 1-35

El maná en el desierto: recreación artística

La historia, con nuestras palabras

En el desierto, todo el pueblo de Israel murmuró contra Moisés y Aarón. Ex 16, 2

Se quejaban: en Egipto comían pan hasta llenarse, y en el desierto iban a morir de hambre. Ex 16, 3

El Señor le dijo a Moisés que haría llover pan del cielo. Cada día, el pueblo recogería lo de ese día. Ex 16, 4

Por la mañana, el suelo del desierto amaneció cubierto de algo menudo, como escarcha. Ex 16, 14 Los israelitas se preguntaban unos a otros qué era eso. Moisés les dijo…

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Así lo dice la Biblia

Ex 16, 1-35

1Partió de Elim toda la multitud de los hijos de Israel, y vino a parar en el desierto de Sin, que está entre Elim y el monte Sinaí, el día quince del segundo mes, después de la salida del país de Egipto. 2Y murmuró en aquel desierto contra Moisés y Aarón el pueblo de los hijos de Israel. 3A los cuales dijeron los hijos de Israel: ¡Ojalá hubiésemos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando estábamos sentados junto a las calderas llenas de carne, y comíamos pan cuanto queríamos! ¿Por qué nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda la gente? 4Pero el Señor le dijo a Moisés: Voy a hacer que os llueva pan del cielo: salga el pueblo, y recoja lo que basta para cada día: pues quiero probarle, a ver si se ajusta, o no, a mi ley. 5Mas el día sexto prevengan lo que han de reservar, y así cojan doble de lo que solían coger cada día. 6Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: Esta tarde conoceréis que el Señor es quien os ha sacado de la tierra de Egipto; 7y mañana veréis brillar el poder del Señor, pues ha oído que os quejáis de él. Por lo que hace a nosotros, ¿qué somos para que andéis murmurando contra nosotros? 8Y añadió Moisés: Esta tarde misma os dará el Señor a comer carnes, y a la mañana pan, hasta que no queráis más: por cuanto ha oído vuestras quejas con que habéis murmurado contra él. Porque ¿quién somos nosotros? Contra el Señor son, y no contra nosotros vuestras murmuraciones. 9Dijo también Moisés a Aarón: Di a todo el pueblo de los hijos de Israel: Venid, presentaos al Señor, porque ha oído vuestras murmuraciones. 10Aún estaba hablando Aarón a toda la muchedumbre de los hijos de Israel, cuando volviendo ellos los ojos hacia el Desierto, he aquí que la majestad del Señor se apareció en medio de la nube; 11desde donde habló el Señor a Moisés, diciendo: 12He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: Esta tarde comeréis carnes, y a la mañana os saciaréis de pan: con lo que sabréis que Yo soy el Señor Dios vuestro. 13Llegada pues la tarde vinieron tantas codornices, que cubrieron todo el campamento: y por la mañana se halló esparcido también un rocío al rededor de él; 14el cual habiendo cubierto la superficie de la tierra, quedó en el desierto sobre el suelo una cosa menuda, y como machacada en almirez, semejante a la escarcha que cae sobre la tierra. 15Lo que visto por los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Manhú? que significa: ¿Qué es esto? Porque no sabían qué cosa fuese. A los cuales dijo Moisés: Este es el pan que el Señor os ha dado para comer. 16Ved lo que el mismo Señor ha ordenado: Recoja de ello cada uno cuanto basta para su sustento: así pues cogeréis un gomor por persona, según el número de almas que habitan en cada tienda. 17Así lo hicieron los hijos de Israel, y recogieron quien más, quien menos. 18Midiéronlo después por el gomor: ni quien más había cogido, por eso tuvo más, ni quien menos recogió, tuvo menos: sino que cada cual reunió tasadamente aquella porción que podía comer. 19Advirtioles además Moisés: Ninguno reserve de ello para mañana. 20Algunos no le obedecieron, sino que lo reservaron para el día siguiente, y empezó a hervir en gusanos, y se pudrió: por lo cual se enojó Moisés contra ellos. 21Recogía pues cada uno de madrugada cuanto le podía bastar para su mantenimiento; y en calentando el sol, se derretía el maná del campo. 22Pero el día sexto recogió cada uno el doble, es a saber, dos medidas de gomor por cabeza; de lo cual vinieron a dar cuenta a Moisés todos los príncipes del pueblo. 23Y él les dijo: Esto es lo que tiene ordenado el Señor: Mañana es el día de Sábado, cuyo descanso está consagrado al Señor. Haced pues hoy todo lo que tengáis que hacer, y coced lo que haya de cocerse, y todo lo que sobrare guardadlo para mañana. 24Hiciéronlo según y como Moisés lo había mandado, y el maná no se pudrió; ni se halló en él gusano alguno. 25Dijo entonces Moisés: Este lo comeréis hoy; porque siendo sábado del Señor, hoy no le habrá en el campo. 26Recogedle durante los seis días; pues el día séptimo es el sábado del Señor, y por eso no se hallará. 27Llegó el día séptimo; y habiendo salido algunos del pueblo a recogerle, no hallaron nada. 28Por lo cual dijo el Señor a Moisés: ¿Hasta cuándo habéis de ser rebeldes a mis mandamientos y a mi ley? 29Reflexionad que el Señor os ha encargado la observancia del sábado, y por eso el día sexto os da doblado alimento: estese cada cual en su tienda: ninguno salga fuera de los reales, el día séptimo. 30Y observó el pueblo el descanso del día séptimo. 31Y la familia de Israel llamó aquel manjar Man; el cual era blanco, del tamaño de la simiente del cilantro, y su sabor como torta de flor de harina, amasada con miel. 32Dijo también Moisés: Esto es lo que ha mandado el Señor: Llena de maná un gomor, y guárdese para las generaciones venideras, a fin de que vean el pan con que yo os sustenté en el Desierto, después que os saqué de la tierra de Egipto. 33Dijo pues Moisés a Aarón: Toma un vaso, y echa en él todo el maná que pueda caber en tu gomor, y colócale delante del Señor, para que se conserve en vuestra posteridad, 34como Dios me tiene mandado. Aarón le puso después en el Tabernáculo, para que se conservase. 35Y los hijos de Israel comieron maná por espacio de cuarenta años, hasta que llegaron a tierra poblada en que debían habitar: con este manjar fueron alimentados hasta que tocaron los confines de la tierra de Canaán.

Biblia de Torres Amat (París, 1836), dominio público, con la ortografía de hoy. En cursiva, lo que añadió el traductor.

Para leer juntos

  1. Dios les daba el pan de cada día, ni más ni menos. ¿Qué te enseña eso sobre confiar en Dios?
  2. En el Padre Nuestro pedimos «el pan de cada día». ¿Qué necesitas tú pedirle a Dios hoy?
  3. Para el niño: si encontraras maná afuera de tu casa, ¿con quién lo compartirías?

¿Quiénes salen?

Moisés, Aarón, Jesús.

¿Y luego qué pasó?

Los diez mandamientos

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